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martes, 15 de mayo de 2012

La obsolescencia programada. Gara González Díaz 2ºC.


Quiero protestar ante un hecho grave que nos afecta a todos: Los fabricantes de objetos como las lavadoras, las cámaras de fotos, las bombillas, las impresoras... etc. Han decidido que estos objetos tienen que durar menos tiempo del que duran porque la gente que compre una vez hasta que no pasen años no volverá y eso a ellos no les sale rentable.

Por lo tanto, esto es un fraude para nosotros, ya que nos están engañando. Pero hay personas que no lo entienden y otras que se lo toman como una tontería.
En ese caso para ellos lo normal es: COMPRAR, TIRAR, COMPRAR.

SIEMPRE que vas a que te arreglen una lavadora, por ejemplo, porque se te ha estropeado, todos dicen lo mismo: Es mejor que se compre una nueva porque arreglarla le saldrá más caro. Pero hay quien no se da cuenta de que dicen eso porque a ellos NO les interesa que la lleves a arreglar, sino que COMPRES una nueva.

Otra cosa que me parece mal es que nosotros ya estamos acostumbrados a que cuando se rompe algo LO TIRAMOS directamente a la basura y  ni siquiera lo intentamos arreglar. Algunos los reciclamos y los tiramos en un punto limpio pero lo que tampoco sabemos es que estas cosas no se reciclan, son transportadas hasta los países más pobres y allí los van TIRANDO, hasta que se acumula la basura. Pensamos que estamos cuidando el medio ambiente pero no, y otra vez nos están engañando.

Hay personas que no compran por necesidad, sino por la seducción de la novedad, la autoestima, la moda... Pero esto conlleva varios costes. Esta razón es un poco por la que estamos en CRISIS.

Para intentar remediar este GRAN PROBLEMA creo que la justicia debería de intervenir y que haga que los fabricantes den más duración a los productos.

jueves, 12 de abril de 2012

En busca del tesoro. Gara González Díaz 2ºC

El yanqui y mi tío se repartieron el dinero, pero lo que él no sabía era que el yanqui le había engañado. Le había dado monedas falsas. Mi tío contento porque pensaba que era rico regresó a casa pero no sabía
qué comprarse ya que le sobraba el dinero, o eso pensaba él. Al día siguiente decidió ir a comprarse un barco, un barco grande, muy grande porque a él le encantaban los barcos de vela y de pequeño siempre le
había hecho mucha ilusión tener uno. Cuando llegó al muelle para comprarlo y tuvo que pagar, el marinero se quedó mirándole mal, mi tío no sabía el porqué de esa mirada y le dijo:
 -Disculpe señor, ¿Pasa algo?
 El marinero le dijo:
 -Si señor, ¡Pasa que usted me quería timar!
 Mi tío no salía del asombro. Este se disculpó y decidió volver a casa. Una vez allí se puso a pensar y vio que el yanqui le había timado así que decidió que tenía que hacer algo, que las cosas no se podían quedar así. Así que decidió ir a por él y coger lo que le pertenecía. Mi tío se puso a buscarle como loco, pero no le veía, hasta que de repente oyó una voz igualita a la del yanqui, se viró y lo vio hablando con un marinero. Mi tío gritó:
-¡Yanqui, dame lo que me pertenece!
Y caminó hasta él. El Yanqui le dijo que no sabía de qué le hablaba. Tras una larga discusión dijo:
-Está bien, te lo daré.
El Yanqui se fue y mi tío se quedó con su parte del dinero. Al final mi tío se compró el barco de vela y todas las tardes se iba a navegar un rato para disfrutar de lo que tenía.

martes, 7 de febrero de 2012

Gara González Díaz 2ºC Una historia de piratas.

Nosotros algo cansados logramos salir del bosque, pero lo que no nos imaginábamos era que habría más sorpresas ya que cogimos el camino equivocado y ahora para llegar a nuestro barco tenemos que pasar por arenas movedizas, una charca de cocodrilos, un barranco donde las piedras se desprendían solas y atravesar una cueva con murciélagos.
Les digo:
 -Bueno tenemos que llegar al barco como sea así que ¡Adelante muchachos!
Merry algo asustado aún dijo: 
-Pero Jim, ¿Tú estas loco? ¿Cómo vamos a pasar todo eso? ¡No llegaremos vivos!
-Jim tiene razón Merry, tenemos llegar como sea, así que vamos.
Al final todos nos pusimos en marcha.
Logramos pasar las arenas movedizas, y nos subimos a una gran montaña de la cual se veía nuestro barco.
-Mirad es nuestro barco 'Calaveras'.
Y los demás contentos empezaron a gritar: ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Pero Silver rápidamente dijo: 
¡Esperad, aún falta un montón para llegar! Así que dejaros de tonterías y empezad a caminar...
Tras haber cruzado las arenas movedizas, la charca de cocodrilos y el barranco donde la piedras se desprendían solas, ya solo nos quedaba atravesar la cueva con murciélagos.
Una vez allí encendimos unas antorchas de la pared y empezamos a caminar.
Merry asustado me dijo:
 -Jim, ¿Cuánto nos falta para llegar?
Yo  respondí: 
-Ya no debe de faltar mucho. ¡Mirad! ¡Veo luz! Por aquí, ¡Seguidme!
Al final llegamos al barco y empezamos a gritar: ¡Bien! ¡Lo conseguimos!
Morgan dijo:
 ¡La verdad  es que ha sido una aventura espectacular! 
Y los demás dijimos en coro:
¡Cállate Morgan! ¡Anda, camina!
Pero no pudimos aguantar la risa y nos empezamos a reír.
Yo dije: Bueno, ¡Esto hay que celebrarlo!
Y esa noche mientras navegábamos nos pusimos a celebrarlo.